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Ante el aumento de las ventas de libros electrónicos, la aparición de portales en la Red dedicados a su distribución y comercialización, y el surgimiento de múltiples dispositivos de lectura móvil nos es posible afirmar que la información impresa está empezando a compartir –y competir– en el espacio y tiempo del hombre con el formato electrónico y, con ello, los modelos de negocio tradicionales del sector editorial cambiarán para adaptarse a los nuevos lectores y formas de lectura (lea el editorial completo del boletín GIE núm. 45, junio de 2010).
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